| Otras libretas
de José
Estimados amigos:
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Yo he tratado, simplemente,
de escribir lo que me ha atormentado.
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Yo, al menos, en
mi simpatía por lo contradictorio --sinónimo de vida-- no
renuncio ni a mi derecho de renunciar, y tiro mis "Veinte Poemas", como
una piedra. Sonriendo ante la inutilidad de mi gesto.
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Un poco la enfermedad
de Don Quijote se incuba en el alma de todos los que aman las aventuras
y que son arrastrados a combatir contra los molinos de viento y los odiosos
monstruos de la realidad.
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Y me doy cuenta
que pasaron veinte años por la siguiente poesía, la que copié
de un libro que me prestara mi amigo Daniel Mourelle, en un bar de la ciudad
de Minas, Uruguay, en un viaje de búsquedas que hiciéramos
con Ale, en el 80 ú 81... Esa inexactitud en el año, ya tiene
que ver con las canas y lo difuso de ciertas fechas, que al pasar los 40,
nos hace más saludables los recuerdos. En cuando a Daniel, se los
presento: escritor, editor, músico, empresario de las letras, porteño,
filósofo, padre, compinche de eventos varios de la movida de las
artes subterráneas de fines de los 70. (Ahora me dice Ale que yo
no copié en Uruguay, sino que ella copió en casa de Daniel,
y yo se lo robé a ella de su cuaderno, qué se yo...)
Pobreza |
Bueno, hasta aquí
llegamos hoy, domingo 26 de setiembre de 1999. Saludos y esperamos que
estos apuntes dejen un espacio abierto en el cual encontrarnos un poco
todos nosotros.
Sí, es verdad: combatir a los fingidos gigantes es tonto, la gente seria se ríe de ello. Pero yo pienso también que combatir a los monstruos es una gimnasia útil, porque nos prepara a combatir los monstruos verdaderos, y cuando llega la ocasión, nos encontramos en condiciones de poder darles una buena paliza. |
A la Libreta Dos