Elizabeth Azcona Cranwell (La Argentina, 1933)

Es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, poeta, narradora, crítica y docente.
 

Libros publicados:

Capítulos sin presencia (poemas, Ed. Botella al Mar)
La verdad disgregada (poemas. Ed. Poesía Buenos Aires)
Los riesgos y el vacío (poemas, Ed. Colombo)
De los opuestos (poemas, Ed. Sudamericana, 1969)
La vuelta de los equinoccios (narrativa, Ed. Losada, 1973)
Imposibilidad del lenguaje con los nombres del amor (poemas, Ed. Losada, 1974)
Anunciación del mal y la inocencia (poemas, Ed, Corregidor, 1980)
El mandato (poemas, Ed. Torres Agüero, 1985)
As moradas del sol (poemas ilustrados por Ana Tarsia, Ediciones Arte Gaglianone, 1987)
El escriba de mirada fija (poemas, Ed. Fraterna, 1990, tapa ilustrada por Raúl Alonso)
La mordedura (narrativa, E. Atlántida, 1993)
El reino intermitente (poemas, Ed. Sudamericana, 1997)
La Antología Poética (edición del Fondo Nacional de las Artes, 1998)
 

Premios y distinciones:

Primer Premio Fondo Nacional de las Artes, y Premio Municipal de Poesía, por "De los opuestos" (poemas)
Primer Premio de Cuentos Medalla de Oro del Fondo Nacional de las Artes, y Premio Municipal de Narrativa por "La vuelta de los equinoccios"
Premio Huidobro por Anunciación del mal y la inocencia (poemas)
Premio Municipal de Poesía por El mandato (poemas)
Premio único de cuentos diario La Nación, y 1er. Premio Fundación INCA por "La mordedura" (narrativa)
Obtuvo la Beca Fullbright para escritores creativos (un año en USA)
Ganó los premios Konex, First, Rotary Club, Fundación Reconocimiento, entre otros.
Obtuvo la beca del British Council y el Fondo Nacional de las Artes para el Reino Unido.
 

Traducciones:

Ha sido traducida parcialmente al inglés, francés, italiano y portugués.
Traduce actualmente del inglés, para diversas editoriales.
Fue autora de la primera versión completa al castellano de los poemas de Dylan Thomas.
En colaboración con Valeria Watson, tradujo los cuentos de Edgar Allan Poe, y al inglés textos de Borges, Pellegrini, Squirru, Lasaigne sobre el pintor Xul Solar.

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En sus propias palabras :::

Hablar de poesía resulta en este momento mucho más esperanzada y feliz. Se sabe que, de las artes, la poesía es el camino más solitario. En primer lugar porque a menudo el poema no se compone de frases directas y algunas veces no es fácil de entender en una primera lectura. Hay contenido y contenidos, forma, metáforas, tropos, que a menudo tienen más de un significado y es necesario adentrarse en estas anticipaciones atravesadas por el amor, la belleza y una forma especial de conocimiento, cuando no de revelación.

Pero por fortuna hay indicios de que las cosas van cambiando. Los medios, que cada vez son más numerosos, le están dando a la poesía un lugar cada vez más amplio. Lecturas en público, emisiones radiales y televisivas, voces de poetas grabadas en compacts, nuevas revistas. Ahora hasta en los trenes y subterráneos hay poemas disponibles para el público.

El poder de invocación, de transfiguración, de apertura que la palabra posee, es en la poesía donde mejor se manifiesta. Y además restablece la comunicación tan abaratada en la actualidad, tan pendiente de elementos ajenos o espurios.

Como ha dicho Octavio Paz: la poesía no dice mi yo eres tú. La imagen poética es la otredad. El fenómeno moderno de la incomunicación no depende tanto de la pluralidad de sujetos cuanto de la desaparición del tú como elemento constitutivo de cada conciencia. No hablamos con los otros porque no podemos hablar con nosotros mismos.

Hemos olvidado tal vez, el poder de invocación, ese poder mágico permítaseme decir mantránico de la poesía. Ella hace cambiar de lugar nuestra alma, da un nuevo enfoque a nuestras vivencias. Descubre el significado opuesto de concentración y apertura, como un diástole y un sístole que juntos conforman el acorde perfecto y necesario para la vida.

Las oscuridades del momento, la diversificación de intereses, la banalidad hacen que cualquier mortal pierda su capacidad creadora. Recrear en la palabra es un camino para recobrarla. Pediría no olvidar la frase de Kafka que no tuvo sin duda intención sacralizante. Cuando se le preguntó: ¿Cree usted que la poesía se parece a la religión? Yo no diría eso --contestó Kafka--. Pero a la oración, sin duda alguna.


En 1996, participó del ciclo Stevenson Poética; para escuchar su lectura, pinche acá.

Foto: Daniel Grad (Stevenson / 1996)

AutorExus