| Francisco Gandolfo
nació en Hernando, Córdoba, en 1921.
Vive desde 1948 en Rosario, donde montó una imprenta, agrandó la familia, editó la revista el lagrimal trifurca y escribió toda su obra. Gandolfo no sólo publicó sus libros bajo su propio sello, homónimo de la revista, sino que los compuso, imprimió y encuadernó en su propia imprenta. En 2002, Libros de Tierra Firme romperá esa honorable racha de autoediciones con la publicación de "La máscara y el rostro", una antología de su obra. Algunos de sus libros publicados son: Mitos (1968); El sicópata/ versos para despejar la mente (1974); Poemas joviales (1977); El sueño de los pronombres (1980); Plenitud del mito (1982); Presencia del secreto (1987); Pesadillas (1990); Las cartas y el espía (1992); La máscara y el rostro (2002). Fue colaborador de la revista Clepsidra desde 1985 hasta 1992; y luego de Sr. Neón hasta 1996. En 1996, participó del ciclo Stevenson Poética; para escuchar su lectura, pinche acá.
D. G. Helder ha escrito sobre él: La obra de Francisco Gandolfo no se reduce a sus grandes éxitos del 70: "El sicópata/ versos para despejar la mente"(1974) y "Poemas joviales"(1977), frutos de madurez o, si se quiere, de la inmadurez que supo conseguir a los 53 y 56 años. Además de esos dos, Gandolfo tiene publicados un libro anterior y cinco posteriores, ocho en total, más cuatro inéditos fechados entre 1998-1999, el último de los cuales se llama "Versos de un jubilado". Como todo autor y autodidacta cuyos deberes de padre de familia numerosa distraen demasiada energía, Gandolfo debió cifrar sus expectativas en el progreso económico, un período de bienestar social o el providencial mecenazgo, pero desengañado de las distintas suertes lo más concreto fue aguardar la jubilación para entonces poder abocarse de lleno a su autoformación y emprender la fase culminante de su indagación poética. El "antihéroe" de los libros de Gandolfo es el eterno sujeto de ese drama secular, así como su cuantiosa obra inédita representa una solución. Lo llamativo es que Gandolfo no recargó las tintas ni se dejó inducir por la solemnidad, incluso cuando los temas metafísicos le impusieron un rigor conceptual y una precisión léxica de reminiscencias heideggerianas, como en "Plenitud del mito"(1982) y "Presencia del secreto" (1987). Al contrario, el estilo general de Gandolfo es llano y jovial, sus expresiones destilan sentido común y el carácter sintético y narrativo de sus versos hacen pensar en la historieta o el cine mudo. "Todo lo que hago en poesía me lo tomo muy en serio —dijo en una entrevista—, pero siempre a lo Buster Keaton". Ver:
Para escuchar a este autor, pinche acá. |
Foto: Daniel Grad [ Stevenson - 1996 ]
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