VozEnCuello

Miembro del grupo AutorExus


Cuando los ecos de nuestra investigación comenzaron a trascender las paredes de nuestro pobre laboratorio, otras voces se nos acercaron para aportar fechas, nombres de testigos y pruebas contundentes de que El Moro no era el invento preferido de un grupo de lunáticos.

Damos aquí prueba de cómo el destino acecha donde menos se lo espera : luego de la cinta hallada en Mataderos, ¿quién podría haber imaginado que aparecería una grabación aún anterior?


© AutorExus, 2003
© Mourelle, 1978 - 2003


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La entrada del Mangrullo



 

El Mangrullo de El Moro

Para una butaca :

Al parecer, allá por 1978 Elesius había comenzado
ya su derrotero hacia las sombras.

Según nos fuera transmitido por Cecilia Szingher,
se interpretó a sí mismo, como invitado del grupo
"Ecos del Viento", en al menos un par de ocasiones.
Ello ocurrió en el sótano la legendaria Casona de
Iván Grondona, en la calle Montevideo y a pasos de
la avenida Corrientes, mismo lugar donde años más
tarde estaría uno de los locales de la librería Gandhi.

De una de esas presentaciones, proviene la grabación
que ofrecemos hoy, exactamente del 9 de octubre de
aquel año. El título original de la canción fue "Tema
para una butaca que crece", el cual mutara luego a
"Tema para una butaca", para reducirse finalmente
a "Para una butaca". No obstante, si nos atenemos
a lo referido por la señorita Szingher, todo el mundo
(de su reducidísimo público, claro está) la llamaba
"La butaca" --cosa que pudiera haber forzado esa bajada
de palabras sufrida por el título ; cosa que, a su
vez, delata la porfía de El Moro por no rendirse por
completo a los usos y las costumbres.

Hay, sin embargo, un aspecto del relato de nuestra
amiga Silvana que nos intriga por demás : insiste en
que no pocos de los concurrentes apenas hablaban castellano,
sino inglés en su mayoría, y hasta parece haber visto
a una jovencita de rasgos indios, quien ni siquiera
dominaba el inglés con fluidez. Para nuestra sorpresa,
Silvana fue capaz de repetirnos unas palabras, las
cuales escuchara, según nos remarcó, "al pasar", y
que pertenecen al pakistaní.

Aquellos recitales, al parecer, fueron muy concurridos
y se daban a publicidad por medio de volantes impresos
con muy mala calidad ; aunque sospechamos que los habitués
solían mantenerse informados unos a otros de cada
nueva presentación.

El sótano de la Casona no era grande, pero solía haber
personas paradas, y sentadas en la escalera de acceso,
y abrazadas a las columnas acerca de las cuales siempre
se bromeaba por lo estratégicamente insoportable de
su ubicación : una de ellas justo en medio del sótano,
cosa de asegurar la estabilidad del techo (en este
caso, el piso de la librería que estaba arriba), pero
a todas luces incomodísima para quien quisiera ver
lo que pasaba en escena si había llegado algo tarde.

Queda para que lo pensemos, por sobre la meridiana
claridad de la letra de esta canción, cuál habrá sido
la intención de Elesius, y cómo se habrá sentido al
comprobar que los tiempos continuarían desbarrancándose.

Escuchemos :

Para una butaca
[ mp3 /  © Mourelle, 1978-2003 / © AutorExus, 2003 ]

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