# 28 - El Rundi (finis)

Año 8 -- Número 28
Otoño 1991



Testimonios de un coordinador de grupos de reflexión acerca de la palabra y la escritura
(Primeros borradores) «2da. parte»
 

(Los días pasan.)

Hablaban del talento como de algo único. Igual hacen con los dioses cuando insisten en fundirlos. ¡Como si alcanzara con uno solo! ¡Como si alcanzar uno solo no intensificara el deseo por el siguiente!

--Es que uno no es el mismo nunca --dijo Rolando. Y tuve que detenerme a mirar hacia la ventana.

Un talento siempre quebranta la mirada, pero no la enceguece. Es que no se puede invadir los territorios del riesgo con los ojos cerrados.

Un talento es un don; se aprende mientras el tiempo modifica su paso. Su mayor disimulo es hacernos creer en él como en un descubrimiento.

La risa es un don caliente.

--¿Y qué calienta el dolor?

Los intelectuales ¿se calientan?

Tensar el arco es hacer que la calentura se vuelva coherente.

--¿Como en aquellas estampidas de búfalos?

¡Y de yeguas salvajes!

--¡Así no vale!

¿No tiene valor?


Interludio memorioso:

(...)

Fue entonces que sentimos los pasos que bajaban la escalera, era el Pez; se sentó a la mesa y nos dijo:

--La poética es lo que todo escritor tiene y cuida como única forma de diferenciarse del resto, ya que una cosa es ser una persona que escribe y otra, un escritor. Hay señoras que escriben, doctores que escriben, abogados que escriben, psicólogos que escriben... Pero sólo es escritor el que tiene poética; el poeta, el narrador, el ensayista sólo cantan cuando la poética suena.

--¿Y qué es la poética? --preguntó Santiago como quien sabe el perfume de la respuesta.

--La poética es una yegua salvaje. Primero tenés que darte a conocer, que te tenga confianza, y así, puede ser que algún día te deje montarla. Pero incluso ya sobre ella no siempre te llevará a donde vos quieras ir y, por supuesto, más de una vez te lanzará por los aires --y se rió; fue una risa corta, afable. Pensé que se pararía en silencio y se iría sin más explicaciones como era su costumbre. Pero no; se quedó. Charlamos alegremente, explicó sus puntos de vista aún más y bebió cerveza a la par de cualquiera. Esa noche, mientras reflexionaba recostado en mi litera, pensé que el Pez estaba cambiando... Y me alegré.

[Extractado de un libro que se me ha perdido en el tiempo.]


Escribir es un acto arrogante.

--¿A cuento de qué?

De que el cuento lo valga.

No es fácil ser arrogante y mantenerse en pie. Es el esfuerzo por abrir el cofre sin que los tesoros se fuguen.

Aunque --más vale que quede dicho-- tampoco es fácil dilapidar una fortuna.

Y no hay nada más arrogante que la palabra.

--Yo tengo miedo de volverme loco.

Ya otros se han vuelto locos para que nosotros no tengamos que hacerlo. Ellos no lo sabían, nosotros --ahora-- sí. ¡Brindemos a nuestra salud!

--¿Y la genialidad?

Bastante esfuerzo te demandará ser --apenas-- diferente.

Salir a la superficie a tomar una bocanada de aire. Y volverse a hundir.

Los genios han retornado a sus lámparas.

--Y... Es que hay que hacer las cosas de a poco.

"Sí, sí, claro, por supuesto, no hay apuro..." --dijo la muerte.

(La sonrisa pasa.)

--Hay que utilizar los nombres verdaderos de las cosas.

¿Los nombres verdaderos?

--¡Sí!

Bien; hablemos entonces de la verdad.

--El silencio; el silencio es toda la verdad.

Y el problema de nuestros dioses es que nunca hablan por sí mismos.

Máscara tras máscara.
La verdad es una máscara.

--Y también la mentira.

Hablemos entonces de la mentira.

Máscara tras máscara.
Detrás de la máscara...
¿Qué hay detrás de la máscara?

Dijo Leonardo:
--Otra máscara.

Un nombre es una máscara. Por eso decir "nombres verdaderos" es una redundancia.

Y uno no es el mismo nunca.

La mentira ¿es un género literario?

Enfasis. Enfasis.
O que las palabras se impongan por sí solas.

Decir palabra es decir énfasis. Decir énfasis es decir tendencioso.

Repetir en voz alta la palabra de otro.
¿Se puede repetir en voz alta la palabra de otro?

El eco tampoco existe.

Como tampoco hay libros impenetrables.

Cualquier exceso es una llave.
Y un autor es un exceso.

--¿De qué?

De lo que quieras. De lo primero que se te ocurra.

Sueños febriles en un idioma delirante.

Pero sepamos que los delirios tampoco existen.
O que cualquier idioma es un delirio solapado de moral.

--Pero las palabras deben tener un sentido.

¿Y qué es primero: las palabras o el sentido?

--¡La emoción; lo primero es la emoción!

¿En qué sentido?

(Revoloteo de cejas.)

Dicen por ahí:
--El cuerpo no miente.

¿Y qué es entonces lo que miente?

--¿No será la palabra?
¿No será que las palabras son unas mentirosas?

Pero el cuerpo es una palabra. Una palabra atravesada por palabras.

--No. ¡No! Primero es el cuerpo y la palabra viene después.

¿Y los sentidos?

¿Y si yo dijera: "Primero es la palabra, el cuerpo deviene de las palabras"?

--Y como decir, se puede decir cualquier cosa. ¿Y qué?

Bueh... Pero todo depende de la fuerza del "qué".

Dijo la muerte:
--Nada personal; pero a cada quien su camino.

¡Dirección! ¡Orden! ¡Orden, por favor!

Sentimientos. Sentir.
Sentidos. Volver a sentir.
Asentir.

¿Apenas cinco sentidos?

¿Y la tercera oreja?

El cuerpo siente.
¿Con qué siente el cuerpo?
¿Quién siente?

El sentimiento ¿da sentido?

El sentido ¿da sentimiento?

Sentí: ¿miento?
(Gracias: Yeyé).

La voz... El cuerpo habla. Y ¿qué dice?

El cuerpo siempre dice:
--Sí.

El cuerpo tiene el "sí" fácil.

--¿Y el dolor?

¿Dónde duele el dolor?

¿Dónde te duele lo que te duele?

¿Cómo escribe un cuerpo enfermo?

El sentido de las cosas.
Lo sentido de las cosas.

--Todos los cuerpos están incompletos.

Dice Alberto:
--Para la biología, el hombre es un error.

¿Y la voz? ¿Dónde se completa la voz?

¡Atrás! ¡Atrás!
¡A cuidarse las espaldas!

El cuerpo es un cuerpo de ideas. Y la idea es otra moralización de la palabra.

--El actor es su cuerpo.

¿Nada más?

Todos somos algo. La cuestión hay que ponerla en el "somos". Si da el cuero.

Por eso: no vayamos tan lejos. Quedémonos en la cómoda preocupación por la escritura, ya que
--repito--
escribir es fácil.

Igual que conversar sobre poética; puesto que sólo se puede hablar desde una determinada ideología. Y decir poética es decir ideología. Lo mismo que decir.

(Pausa para que el punto y aparte sea más punto y menos aparte.)

Como por ejemplo:

La poética es una voz que tiñe la propia voz.

Pero poco buceamos en la propia voz y menos en la poética.

¿Seremos un clan de cuidas?

Las precisiones se ajustan a referencias que mutan.

Eso es exactitud.

La poética es exacta.

¡Atrás!
¡Que los muertos retrocedan!
¡Incluso los que llevan nuestros nombres!
 

Daniel Rubén Mourelle

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