| Hueso fue
el primero en aproximárseles:
--Nada más
quedan ecos --dijo, como si retomara lo
dicho antes de la
batalla.
Gómez, ya
recuperado el aliento, alzó los ojos y le
replicó:
--Si eso es un 'gracias',
pues: de nada... O casi.
--La misma palabra
es un eco de las metáforas --continuó
Hueso, sin dejar
de observarlo--. La voz es una metáfora.
Anahí fue
la siguiente en prestarle atención:
--Eso que dice, creo
recordarlo de nuestros libros
de cuentos y leyendas.
--Pero no basta decir
para contar --Hueso se sentó
a su lado.
--Sí; sí...
--Julio se les acercó--. Está en aquella
historia sobre los
gigantes...
Hueso, definitivamente
en su salsa, le hizo un gesto
para que también
se sentara:
--Para contar, no
hay como la voz de los gigantes.
La diferencia está
en sus viajes, en ese diálogo interior
que acelera el mundo,
hacia donde la realidad no puede
con él --y
volvió a mirar a Anahí--. Toda aceleración
resquebraja cualquier
historia.
Por un momento, pareció
que se conocían de toda la
vida, como si el
peligro reciente no hubiese existido;
hasta que intervino
el Quique:
--Nacimos de nuevo
y ustedes parecen estar de picnic
--se paró,
agitando los brazos--. ¿Y si vuelven?
--En algunas tardes
de niebla, decir es recordar el
propio nacimiento
--Hueso encontraba, en cualquier
intento de interrupción,
el nudo justo desde donde
retomar--; tarea
imprescindible cuando el yo se ha
desmembrado en un
nosotros --pero, esta vez, el Héroe,
quien también
se les acercara, comprendió:
--¿Esta tratando
de decir que estamos en una encrucijada
del destino? ¿Que
quienes estamos aquí nos hemos fundido
en un nosotros?
¿Como en los Papeles de Gavina?
Ahora, todos eran
un mismo grupo; tanto el Idiota
como el Caballero
habían abandonado su distancia;
el Duardi estaba
como hipnotizado, escuchando; el
Francés miraba
hacia la arboleda; el Quique daba vueltas
alrededor, pero
sin alejarse; Valeria estaba junto
a Diana y le había
pasado el brazo sobre los hombros;
el Betobe no dejaba
de observar al Duardi, tratando
de adivinar en qué
estaría pensando; el Negro, sin
saber el porqué,
continuaba sin poder hacer a un lado
el recuerdo de su
hermana. El único que parecía estar
pendiente del sendero
de cornisa era Agustín, sabía
que tenían
que avisar al resto de los enanos.
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"Xahuar"
http://www.geocities.com/xahuar/
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